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Contenido de terceros.
Falsos mitos sobre su uso. Parte II

contenido de terceros

En la primera parte del artículo "Falsos mitos sobre el uso de contenidos de terceros", vimos cuatro de las ocho confusiones más comunes a la hora de utilizar contenido de terceros de los que derivan derechos de propiedad intelectual:

MITO 1: Analizamos que, aunque Internet sea de libre uso, esto no significa que el contenido de terceros que circula en la red puedan utilizarse sin el consentimiento de su autor o de quien tenga la titularidad de los derechos de explotación.

MITO 2: Pudimos comprobar, por otra parte, que el hecho de que un contenido determinado, sea fotografía, vídeo, o cualquier otro, no incorpore el nombre de su autor, esto en ningún caso implica que efectivamente no haya alguien detrás que tenga derechos sobre ese material, y que por lo tanto pueda legítimamente reclamar su uso sin consentimiento.

MITO 3: Con un ejemplo práctico, también vimos que no podemos fiarnos de contenidos montados por usuarios, y que se basan en vídeos o fotografías que tienen titulares, pero que carecen de autorizaciones; si queremos utilizar ese material, necesariamente debemos acudir a dichos titulares y pedir los permisos, nada tiene que ver que a los usuarios no se les haya reclamado nada, o que sitios como Youtube tengan mecanismos de protección de copyright que no se hayan activado.

MITO 4: Por último, y respecto del contenido de terceros que supuestamente está en dominio público, lo principal es actuar con cautela, especialmente porque sobre él pueden recaer otro tipo de derechos que actualmente pueden encontrarse plenamente vigentes.


En esta segunda parte, seguiremos explorando los siguientes cuatro mitos que nos pueden confundir a la hora de obtener contenido de terceros:


MITO 5

"ESTE ARTISTA TIENE TODO SU MATERIAL BAJO LICENCIA CREATIVE COMMONS, POR LO QUE NO HAY INCONVENIENTE EN USARLO"

Este mito no sólo tiene relación con contenidos bajo licencia Creative Commons, sino que se relaciona con cualquier tipo de material que encontremos en supuestos repertorios gratuitos y/o “libre de derechos”.

Siempre que recibo algún tipo de consulta sobre esta materia, y especialmente cuando esa consulta proviene de departamentos de marketing o de agencias, pongo el acento en un punto que a veces, con las prisas propias del trabajo, dejamos un poco a un lado: nunca tenemos que olvidar que estamos trabajando para un tercero, que es el cliente. Y ese cliente, a través de sus contenidos, siempre busca una finalidad publicitaria, una finalidad comercial. Por lo tanto, hay que ser precavido hasta donde se pueda, y no entregarnos en cuerpo y alma a lo que nos diga una licencia determinada o lo que nos indiquen los comentarios de usuarios sobre el sitio web XY, que tiene un estupendo repertorio gratuito y de libre uso para cualquier finalidad.

Menciono lo anterior, porque al margen de lo que indiquen las licencias, que por ejemplo en el caso de CC están muy bien hechas, habrá que mirar otros aspectos, tales como:

¿ Son los autores exhaustivos a la hora de elaborar su material? Determinado contenido de terceros puede estar con permiso de su autor en un banco gratuito o bajo licencia CC, pero ¿sabemos realmente si ese autor a su vez, lo desarrolló cumpliendo los mínimos legales? Si usó una fotografía para hacer un collage, ¿tiene los permisos para usarla, o en otro caso, está realmente esa fotografía en el dominio público?

La presencia de otros derechos. Puede que efectivamente cierto autor haya elaborado su contenido con fotografías que por ejemplo se encuentren en el dominio público. Y en las mismas figura un jovencísimo Marlon Brando. Que estén los derechos fotográficos en dominio público ¿significa también que tengo los derechos de imagen del actor para que aparezca en publicidad?

Descarga de responsabilidad. Como es lógico, este tipo de licencias/sitios, no pueden asegurarse que el material que suben sus usuarios efectivamente haya sido creado 100% por ellos, por lo tanto, normalmente no se harán responsables de los efectos que se produzcan ante infracciones por derechos de autor. Entonces, ¿a quién reclamamos los perjuicios que nos exija un tercero?

Veamos un ejemplo:

El sitio web www.unplash.com, banco de imágenes que contiene fotografías de alta resolución, indica como reclamo principal, que es un banco libre para cualquier uso:

Si pinchamos en el link, podemos observar que todas sus fotografías están bajo licencia CC Zero, la más amplia de todas las licencias de Creative Commons:

Hasta aquí todo bien, la licencia es correcta y muy clara. Sin perjuicio de ello, y como comentábamos antes, es muy difícil hacer un control exhaustivo por parte de estos sitios, respecto del material que se incorpora diariamente. Por ello, si nos vamos a sus términos y condiciones, podemos leer que la responsabilidad última siempre recae en el usuario que sube el material, y al cual se le exige que garantice que es el titular y que no infringe derechos de terceros. Además, le hace único responsable por cualquier perjuicio causado:

Con esto quiero ejemplificar cómo funcionan estos sitios. No es tarea sencilla obtener un alto grado de certeza respecto del contenido que tenemos intención de utilizar.

No obstante todo lo dicho, por favor, no te confundas. No es mi intención demonizar este tipo de licencias o de web sites. Simplemente lo que quiero transmitir es la utilidad de usar un poco el espíritu crítico y sobre todo el sentido común, y revisar muy bien el contenido de terceros y sus licencias antes de usarlo, siempre teniendo en perspectiva lo dicho: trabajamos para un tercero, y ese tercero es nuestro cliente.


MITO 6

"ADQUIRÍ LA FOTOGRAFÍA EN UN BANCO DE IMÁGENES RECONOCIDO Y DE PRESTIGIO, TENGO LICENCIA PARA USARLA"

Una afirmación correcta hasta un punto. Puede que estemos pagando por un paquete mensual o anual a un banco de imágenes reconocido y con garantías. Hasta ahí todo bien, si no fuera porque a veces pagamos por las licencias equivocadas.

Sí, esto sucede a menudo. La compra de licencias que no son aptas para los fines es un error muy común entre profesionales del sector. Ejemplos de esto son comprar una licencia a título personal, para que salga más barato (se adquiere para una persona física y no para una persona jurídica, es decir, no para una empresa), o adquirir una licencia para propósitos diferentes de los que realmente nos han encargado.

En este aspecto, y ya que estamos desembolsando una cantidad de dinero, debemos leer con calma cada una de las opciones de licencias que se nos ofrecen, y después preguntarnos cuestiones tales como:

¿Para quién es la licencia? ¿es para mi blog personal o es para un cliente?

¿Qué fines le queremos dar, por ejemplo, a una fotografía? ¿es lo mismo utilizar esa imagen en merchandising que sólo utilizarla en una campaña en Internet?

¿La licencia que poseo actualmente y por la que estoy pagando, me da realmente opción a hacer lo que pide mi cliente?


MITO 7

"ES UN VÍDEO CASERO, NO TIENE DERECHOS"

Ya mencionamos en el artículo "7 Claves para entender los Derechos de Propiedad Intelectual (LPI)", que en general cualquier creación está sujeta a derechos de autor. Y, por lo tanto, sí, los vídeos caseros que circulan por ejemplo en Youtube, están sujetos a derechos, y es más, muchos de ellos ni siquiera son gestionados por sus autores, sino por agencias que se han especializado en representar y vender este material principalmente para trabajos publicitarios.

Desde el punto teórico, se podría discutir la presencia de derechos de autor, en el sentido de que dichos derechos nacen a la vida cuando su creador tiene la conciencia e intención deliberada de crear algo. Sabemos que muchos vídeos son fruto de la casualidad, como accidentes, situaciones familiares, grabaciones espontáneas, etc., no obstante, y con independencia de este debate, debemos asumir que sí existen titulares y por lo tanto es imprescindible recabar las autorizaciones necesarias para poder dar uso a este tipo de vídeos.


MITO 8

LA COMPETENCIA LO HACE, ¿POR QUÉ NOSOTROS NO?

Quizás muchas veces te has sorprendido a ti mismo comentando algo como esto:

“La agencia XXX siempre usa imágenes con personajes famosos”

“Su última campaña contiene una serie de ilustraciones que sacó de un sitio de internet”

“Nunca he sabido que la agencia XXX haya tenido problemas de ningún tipo...,de hecho tyhgf trabajó 3 años ahí, y cuenta que nunca han pedido derechos”

Entonces, fiándonos de estas conclusiones, damos un gran salto de fe y hacemos lo que no tenemos que hacer, o actuamos con poca prolijidad.

No es poco habitual sacar conclusiones equivocadas respecto del trabajo ajeno. Cuando tengas la tentación de hacerlo, pregúntate:

¿Sabemos si nuestra competencia efectivamente tiene un departamento que se encarga de pedir las licencias?

¿Sabemos si ellos han sido requeridos y obligados a pagar una indemnización por el uso no autorizado de contenido de terceros?

¿Mi competencia va a publicar a través de su blog los grandes desaciertos legales de su última campaña?

Tal como harías tú, la competencia se guarda estos detalles y los trata en petit comité.

La recomendación, por lo tanto, es no fiarse nunca de lo que aparentemente hacen otras agencias o departamentos de marketing, y simplemente intentar actuar de la forma más correcta que se pueda. Espero que estas sencillas recomendaciones te ayuden a ello.

Y hasta aquí el artículo de hoy, ojalá te sea útil y práctico.

¡Nos vemos en la próxima publicación!


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