Transformación de la obra intelectual

La Transformación de la Obra Intelectual. 4 Claves imprescindibles

La inspiración para crear una obra puede surgir de diversas fuentes. La naturaleza puede inspirar un cuadro; una experiencia personal, el mejor de los relatos. Pero muchas otras veces, obras que ya existen y que pertenecen a otros inspiran a nuevos creadores, quienes las utilizan de las más diversas formas. Hablamos en este caso de la transformación de la obra intelectual preexistente.

La transformación de la obra intelectual

La maravillosa artista británica Jane Perkins, quien generosamente me ha cedido la fotografía de su obra Sunflowers, after Van Gogh, 2015 que ilustra este artículo , trabaja con materiales y objetos tales como botones, pinzas de la ropa e incluso animales o tanques de juguete para “rehacer” obras clásicas o contemporáneas. Puedes conocer más detalles de su hermoso trabajo en www.bluebowerbird.co.uk.

 

 

Lo que hace Jane, al igual que muchos artistas, es intervenir una obra existente y crear una diferente. Transforma y obtiene una obra derivada. Fíjate en el detalle, ¡qué maravillosa y particular forma de transformar la obra de Van Gogh!

 

Detalles de: Sunflowers, after Van Gogh, 2015

 

En publicidad, por ejemplo, tenemos ingeniosos ejemplos de modificación de obras preexistentes; de hecho, es un área muy prolífica, especialmente, a través de la intervención de esculturas y obras pictóricas. Aquí puedes ver algunos ejemplos interesantes de la mano de la Mona Lisa.

Desde el punto de vista legal, no obstante, el concepto de transformación es más amplio, ya que cubre todos los casos en que una obra sufra una alteración que derive en una obra nueva. La ley de propiedad intelectual (art. 21) nos habla de la transformación, indicando que “la transformación de una obra comprende su traducción, adaptación y cualquier otra modificación en su forma de la que se derive una obra diferente”.

Por ello, también es una transformación de la obra:

  • Una traducción, ya que el traductor no hace un trabajo de tipo literal, sino que interpreta la cultura y el sentimiento del autor original.
  • Un spin off , desarrollar a personajes de obras preexistentes en obras distintas, como es el caso de la serie “Better Call Saul” que explora en la vida de Saul, el abogado de Walter en Breaking Bad. (¡Qué nostalgia!)

 

 

  • Un remake, como King Kong o Scarface.

 

Todos los que trabajen en el mundo de la creación estarán de acuerdo en que una gran cantidad de ideas y obras intelectuales encuentran su fundamento en obras preexistentes. No hay incomodidad en reconocerlo, sino que, al contrario, observar e interpretar el mundo también desde las obras de los demás es natural dentro de los procesos creativos.

Sin embargo, es muy necesario que artistas plásticos, fotógrafos, realizadores, diseñadores y todos quienes de alguna u otra forma están inmersos en estos procesos sean conscientes de que en tanto la obra original tenga vigentes sus derechos de propiedad intelectual, pueden surgir conflictos, porque como veremos, para el autor original la transformación de la obra intelectual es un derecho.

Por todo lo anterior, y para comprender mejor algunos detalles legales en relación a la transformación de la obra, te dejo estas 4 claves:

1. No hay una obra, sino dos

​En los procesos de transformación hay dos obras. Esto, que parece obvio no lo es tanto.

¿Por qué?

Porque olvidamos que el resultado del proceso de transformación también es una obra intelectual, y como tal es merecedora de protección por parte de la ley.

¿Qué significa esto?

Significa que quien ha realizado la transformación es ‘autor’, y como tal, titular de los derechos morales y patrimoniales.

En mi opinión personal, esta obra derivada, en cuanto es una obra reconocida por la ley, es independiente de la anterior, y merece protección desde el momento de su creación. Cuestión distinta, como veremos a continuación, es si esa obra puede o no explotarse.

 

Los derechos morales del autor. derechos de autor

 

Tenemos por una parte entonces, una obra preexistente que pertenece a otro autor y una nueva, la derivada, que es el resultado del proceso de transformación de la obra intelectual anterior.

2. La transformación de la obra intelectual es un derecho para el autor de la obra preexistente

Tal como se señaló en el artículo 7 claves para entender los derechos de propiedad intelectual, los autores tienes dos tipos de derechos: derechos morales y de explotación.

Derechos de Autor: Los Derechos Morales

derechos morales derechos de autor

Derechos morales derechos de autor parte I

Dentro de los derechos de explotación más importantes, se encuentra precisamente la transformación de la obra intelectual.

Para el autor de la obra preexistente, la transformación entonces es un derecho, lo que implica que debemos contar con su autorización para explotar la obra derivada.

No entraremos en temas demasiado teóricos, pero sí es necesario tener muy en cuenta que el autor de la obra preexistente puede entender que una trasformación atenta contra la integridad de su obra (la integridad es un derecho moral), y también por eso, es que es deseable que ese autor intervenga de alguna forma en la eventual explotación.

Conocido ha sido el caso de la película de Fernando Trueba, “La Reina de España” que desarrolla un personaje de la película “La niña de tus ojos”. Los guionistas, según vimos en el artículo Propiedad Intelectual de la Obra Audiovisual. 4 Características fundamentales para la ley son autores. Actualmente ellos reclaman que no otorgaron autorización para utilizar y desarrollar a ese personaje en una nueva película. No estaba cedido el derecho de transformación de la obra intelectual.

 

 

Todo esto nos lleva a la conclusión de que si queremos explotar la obra derivada (reproducirla, distribuirla, comunicarla públicamente o incluso volver a transformarla) tendríamos que tener autorización del autor de la obra preexistente.

En muchas ocasiones esto no es sencillo, porque debemos hacer un verdadero trabajo de investigación para averiguar quién es el titular de esos derechos (a veces los autores están muertos, otras, han cedido sus derechos a terceros, etc.). De hecho, hace un par de meses atrás viví mi propia travesía en el desierto para encontrar a los titulares de la famosa canción Ring My Bell, pero bueno, eso será material para otra entrada.

Sin perjuicio de lo anterior, quiero animar desde aquí a perder el miedo a contactar con los autores, artistas o fotógrafos cuyo trabajo se quiere transformar. Te llevarás verdaderas sorpresas al comprobar que la gente es más asequible de lo que uno piensa. Y esto también lo he vivido recientemente, más adelante contaré los detalles.

3. El dominio público es un buen aliado de los creadores

La duración de los derechos de propiedad intelectual es generalmente de 70 años después de la muerte del autor (80 años para los autores fallecidos antes del 7 de diciembre de 1987). No obstante, este plazo puede variar según el tipo de obra y derechos. Así, por ejemplo, en el ámbito de la fotografía, la denominada “mera fotografía” tiene una protección de 25 años.

Transcurridos esos plazos, la obra entra en el dominio público.

Que una obra esté en dominio público significa que cualquier persona puede utilizarla sin pedir permiso o licencia de ningún tipo, gratuitamente y para cualquier finalidad, incluida la comercial y la publicitaria.

 

Cualquier persona puede utilizar una obra en dominio público sin permiso o licencia, gratuitamente y para cualquier finalidad.

 

Por lo anterior, podrás realizar una obra derivada de cualquier obra que se encuentre en dominio público, sin problema alguno. Este es precisamente el caso de la fotografía que ilustra esta entrada (la obra preexistente es una de las que pertenece a la serie Girasoles, de Van Gogh).

Por supuesto que el catálogo de obras en dominio público es enorme, empezando por los todos los artistas y autores clásicos, escritores del siglo de oro, etc.

​La web The Commons puede ayudarte a encontrar obras que están en el dominio público, sin embargo, antes de utilizar cualquiera de las obras que figuran en su listado, hay que leer las condiciones de uso.

4. Cuidado con lo que encuentres en fuentes como Internet

Ya he comentado en varias ocasiones en este blog que hay que tener mucha precaución con los contenidos que se encuentren en Internet.

Internet no es una fuente fiable para encontrar obras. Lo que está en Internet no es público, los contenidos tienen autores y por lo tanto titulares de derechos, aun cuando el nombre de esos autores no figure o cuando no exista ningún tipo de simbología relativa a la existencia de derechos (©).

Más bien, siempre debes partir de la premisa de que todo está protegido y que tendrás que encargar la labor de investigación de la que hablábamos antes para conocer en origen si los derechos se encuentran vigentes y a quién pertenecen.

Otro tipo de confusiones sobre esta materia, se centra en los contenidos obtenidos bajo licencia. Recuerda: comprar un contenido no significa que puedas transformarlo; debes ceñirte a la licencia que adquiriste.

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Espero que este contenido te sea útil ¡Nos vemos en la próxima publicación!

La Transformación de la Obra Intelectual. 4 Claves imprescindibles

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